Nueva Zelanda prohibió los cajeros de criptomonedas. Dicen que es por el crimen, pero huele más a control.
La ministra de Justicia, Nicole McKee, anunció leyes que prohíben estos cajeros y limitan las transferencias internacionales a $5,000.
¿El crimen usa efectivo? ¿La solución? Prohibir cajeros… de cripto. Los tradicionales siguen intactos. ¿Lógica? Muy poca.
El gobierno también quiere más vigilancia bancaria. La FIU exigirá informes regulares sobre personas “sospechosas”.
Hay dos leyes nuevas en camino. Prometen menos burocracia, pero traen más vigilancia. ¿A quién están ayudando?
Según el gobierno, los delincuentes usaban estos cajeros para enviar cripto al extranjero. Suena más a excusa que a solución real.
Más de 220 cajeros de cripto estaban activos en el país. Todos eliminados.
Australia y Spokane, EE.UU., han tomado medidas similares. El cerco se cierra a nivel global.
Los criptofans no están felices. Dicen que no es por seguridad, es por control. Y temen que el efectivo sea el próximo objetivo.
