Los reguladores endurecen su postura sobre las criptomonedas.
Pero la DeFi sigue fuera del alcance.
El marco DAC8 apunta a intermediarios claros.
Las plataformas centralizadas son objetivos fáciles.
Los protocolos descentralizados operan sin empresas visibles.
Eso complica su regulación.
Sin embargo, el margen se reduce.
Las normas contra el lavado definen nuevas responsabilidades.
En Estados Unidos, la DeFi divide al Congreso.
La estructura del mercado sigue en debate.
La tensión entre control y libertad aumenta.
DeFi está en el centro.
