Corea del Sur ha puesto fin a la prohibición que impedía a las empresas invertir en criptomonedas durante nueve años. Sin embargo, el regreso institucional llega acompañado de límites estrictos.
La Comisión de Servicios Financieros anunció nuevas directrices que permiten a compañías cotizadas y firmas de inversión profesional volver a operar con activos digitales. La restricción original se impuso en 2017 tras un auge especulativo impulsado por inversores minoristas.
En aquel momento, los reguladores temían riesgos de lavado de dinero, manipulación de mercado y posibles impactos sobre la estabilidad financiera. Las instituciones fueron excluidas, dejando el mercado dominado por el comercio minorista.
Ahora, las empresas podrán destinar hasta el 5 % de su capital anual a criptomonedas. Además, solo podrán invertir en las 20 criptomonedas con mayor capitalización que coticen en exchanges regulados dentro del país, como Bitcoin y Ether.
La medida forma parte de una estrategia nacional más amplia que incluye una futura Ley Básica de Activos Digitales, regulación de stablecoins y la posible aprobación de ETF cripto al contado.
Corea del Sur adopta una postura prudente: abre la puerta a la inversión corporativa, pero controla el tamaño del paso.
